La pesca Fluvial a través de la colección del Museo Etnolóxico

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Del
10 de Junio do 2016
al
20 de Diciembre do 2024

Comisario: Víctor Manuel Castro Carballal

Restauradores: María José Ruíz Vázuqez y Sara Costa Muñoz

Bibliotecaria: Rosa Lamas Casado

Diseño y montaje: Copias de Autor.

Galicia posee más de 30.000 km. Lineales de cursos fluviales. Esta extensiones, nos da idea de la relevancia de la actividad pesquera, y de la importancia de la red hidrogáfica como generadora de cultura.

En los dos últimos tercios del s. XX, tienen lugar una serie de alteraciones medio ambientales y de preceptos legislativos, de graves consecuencias para la pesca tradicional. Suponen la merma de las especies y la prohibición o regulación de artes y modalidades. A estos factores exógenos, se suma otras agresiones proferidas por los ribeiranos, denominadas eufemisticamente “picaresca” o “malas artes”, que esconden actos de furtivismo y delitos ecológicos.

A través de bienes procedentes de las colecciones del Museo Etnolóxico. Ribadavia, excepto cuatro fotografías aportadas por particulares, se aborda la evolución de la pesca fluvial a través de dos variables que se entrecruzan. Por una parte, los cambios que favorecen el paso de una pesca fluvial entendida como actividad económica complementaria la de los “pescantís”, a una entendida como manifestación cultural, la de los “troiteiros”. El segundo factor tuvo lugar al socaire del primero y abarca las transformaciones medioambientales y la progresiva normativización de la actividad.

Todo esto es relatado en un discurso construido con objetos, fotografías y textos y articulado en varias unidades. Las artes naseras son las más antiguas y pasan de ser hechas con materia prima exclusicamente vegetal a recibir añadidos industriales. Se enmarcan en el grupo de cestería de madera hendida, la variedad más profesional del oficio, aunque nunca fueron elaboradas por cesteros. De su factura se ocuparon los ribeiranos, aprovechando los momentos de ocio o de menos carga laboral, de acuerdo con los deberes impuestos por el ciclo y el calendario agrícola. Las nasas fueron siempre para uso propio, sin comercializarlas.

Por su parte, las artes rederas son las de más capacidad extractiva y evolucionan del empleo de fibras vegetales hacia el plástico en detrimento de las primitivas fibras vegetales (lino y cáñamo). No en pocas ocacións precisaban del complemento de la embarcación para su empleo. Entre el amplio abanico de redes manejadas por los “pescantíns” estaría la “varredeira”.

Nasas y redes pueden precisar del auxulio y complemento de las embarcaciones. Una de las más antiguas y características que navegó por el curso medio del Miño fue el barco de dornas, en el que solían ir a bordo dos “pescantíns”. En la década de los cuarenta del s. XX comienza su declive al acabar siendo desplazada barcas o lanchas.

Dentro de las artes de línea se incluye la pesca con caña y su transformación con la llegada de los carretes, de las materias primas industriales y de los cambios en la legislación y las alteraciones en el curso del río. La pesca con caña disfrutó de cierto aire despectivo, sin duda por proporcionar un menor número de capturas en comparación con otras artes. De ahí que el refranero nos diga: “Pescador de cana máis perde que gana” o “Troiteiro, nin boa tulla nin bo palleiro”

La pesca fluvial pasó a formar parte del tramado de la economía del ocio de las sociedades postindustriales, dejando de ser una fuente de alimento e ingresos. Se frenan los procesos de enculturación, condenando los antiguos procedimientos y habilidades a la reconversión o al olvido. Los “pescantíns” se ven abocados a la desaparición , y se mantienen sometidas a un estricto control ciertas formas de pesca tradicionales. Los “troiteiros” que no logran impregnarse de los principios de la pesca deportiva optan por abandonar .